Un currículum que tiene que llegar a todo el mundo con el mismo aspecto, un trabajo que hay que entregar en PDF, el README de un proyecto o unas notas escritas en Markdown: pasar un documento de texto a PDF es una de las conversiones más habituales, y también una de las que más sorprende cuando el resultado no es exactamente lo que se esperaba. Esta guía explica cómo hacerlo con Morphdrop, qué sale bien y qué cambia, con las pruebas que hicimos usando un Word y un Markdown con títulos, listas, tablas, código, imágenes y caracteres de varios idiomas.
Qué herramienta usar
- Word a PDF para archivos
.docx. - Markdown a PDF para archivos
.md. - Para otros formatos de texto, también existen TXT a PDF, HTML a PDF, RTF a PDF y ODT a PDF.
En todas el funcionamiento es igual: arrastras el archivo, el navegador lo convierte y descargas el PDF. El documento no se sube a ningún servidor.
Cómo es el PDF que sale
Todos los documentos se generan con el mismo diseño, independientemente de cómo fuera el original: página A4, márgenes de unos 2 cm, letra Helvetica de 11 puntos para el texto, títulos más grandes y en negrita, y texto real (se puede seleccionar y buscar). Es un diseño limpio y legible, pero no reproduce el aspecto del documento de origen. Si tu Word estaba maquetado con otra tipografía, márgenes especiales o colores corporativos, el PDF no los mantendrá.
Qué se conserva
En nuestras pruebas, estos elementos pasaron al PDF correctamente, tanto desde Word como desde Markdown:
- Títulos de distintos niveles.
- Párrafos con negrita, cursiva y código en línea.
- Listas con viñetas y numeradas (en Markdown probamos también las anidadas).
- Tablas, con su fila de cabecera destacada.
- Citas y bloques de código.
- Imágenes, centradas y ajustadas al ancho de la página.
- Acentos y signos del español: á, é, ñ, ü, ¿, ¡, «», €, £, ©.
Además, el PDF toma el título del primer encabezado del documento, de modo que aparece en la pestaña del lector.
Qué cambia o se pierde
Tanto en Word como en Markdown hay cosas que el PDF no recoge. Estas son las que comprobamos:
- Colores, resaltados y tipos de letra. En un Word con texto en rojo, resaltado y en Courier, el PDF salió todo con el mismo estilo: se mantiene la negrita y la cursiva, pero no el color, el resaltado ni la fuente.
- Cabeceras y pies de página de Word. No pasan al PDF. Si tu documento llevaba el nombre de la empresa en la cabecera o el número de página, no aparecerán.
- Enlaces. El texto del enlace se ve, pero en el PDF no es pinchable.
- Alfabetos no latinos y emojis. Griego, cirílico, chino y árabe se sustituyen por signos de interrogación, porque las fuentes estándar del PDF solo cubren los alfabetos del oeste de Europa. Los emojis desaparecen, y algunos símbolos se reemplazan por equivalentes sencillos (una flecha → pasa a «->», un ✓ a «v»). Si tu texto está en uno de esos idiomas, esta herramienta no es adecuada.
- Elementos avanzados de Word. No probamos notas al pie, cuadros de texto flotantes ni campos automáticos reales; si tu documento los usa, revisa bien el resultado.
Consejos según el caso
Un currículum o un documento con diseño propio. Si el aspecto importa, lo mejor es exportar a PDF desde el propio programa en el que lo diseñaste (Word, LibreOffice…): ahí se conservan tipografías, colores y márgenes. Esta herramienta es útil cuando no tienes ese programa a mano.
Un README o unas notas en Markdown. Es el caso en el que mejor encaja: títulos, listas, tablas y bloques de código salen limpios. También puedes convertirlo a Word con Markdown a Word o a una página web con Markdown a HTML.
Un documento largo. El texto fluye en varias páginas con los saltos de página automáticos; no hay índice ni numeración de páginas, así que si los necesitas añádelos después con tu editor.
Si tu documento es el resultado de editar un PDF. El camino contrario (de PDF a Word) tiene sus propios límites; los explicamos en De PDF a Word: qué se conserva y qué no.