Convertir audio parece trivial hasta que un editor solo acepta WAV, el reproductor del coche solo lee MP3 o necesitas el sonido de un vídeo. Estas herramientas cubren las conversiones más pedidas entre MP3, WAV, FLAC, M4A, M4B, OGG, OGA, WebA y AIFF, además de extraer el audio de un vídeo (MP4, WEBM, MOV) y de unir varias pistas en una. Todo se hace en tu navegador: el audio no se sube a ningún servidor.
Cómo es el resultado. Los WAV que genera Morphdrop son sin comprimir, en 16 bits y a la frecuencia de muestreo que decide tu navegador (48 kHz en nuestras pruebas, sea cual sea la del original); los MP3, de 128 kbps, que ronda 1 MB por minuto y sobra para voz, podcasts y música en el móvil. Como el audio lo decodifica tu propio navegador (los AIFF los leemos nosotros), funciona con lo que el navegador entienda, y un archivo en un códec poco común puede fallar en uno y abrirse en otro.
Lo que no se puede hacer. Convertir un MP3 a WAV no mejora el sonido: el WAV tendrá la calidad del MP3 del que viene, solo que ocupará unas diez veces más. Sirve para editar o para programas que exigen WAV, no para ganar calidad. Y pasar de un formato con pérdida a otro con pérdida (por ejemplo, de M4A a MP3) degrada un poco más el audio, así que conviene hacerlo una sola vez y conservar el original. Si te interesa la diferencia entre formatos, la guía MP3, WAV, FLAC, M4A u OGG la explica con cifras.
Archivos largos. El archivo se carga entero en la memoria del navegador. Una canción o un podcast de una hora se convierten sin problema, pero una grabación de varias horas puede ir justa en equipos modestos; en ese caso, divídela antes en partes.
Más detalles prácticos, con pruebas, en convertir audio sin sorpresas y en cómo extraer el audio de un vídeo. Si lo que buscas es pasar la voz a texto o generar subtítulos, mira la categoría Voz y texto.