Subes la foto al formulario de una oposición, de una beca o de un portal de empleo y te devuelve el mismo aviso: «el archivo no puede superar los 200 KB». Tu foto pesa dos o tres megas, así que toca reducirla. Lo que no queda claro casi nunca es cómo hacerlo sin que la imagen se convierta en una mancha, ni en qué formato entregarla. Esta guía explica cómo se reduce el peso de una imagen hasta una cifra concreta, qué se pierde por el camino y qué errores evitar.
Primero, mira qué te piden exactamente
Antes de tocar nada, lee bien el requisito. Suele haber tres cosas distintas, y mezclarlas es la causa de la mayoría de rechazos:
- Peso máximo: «hasta 200 KB», «máximo 1 MB».
- Formato: casi siempre JPG o PNG. Algunos formularios no aceptan WEBP, aunque el resultado se vea igual.
- Dimensiones en píxeles: por ejemplo, 413 × 531 para una foto de carné. Esto no tiene que ver con el peso y se ajusta con otra herramienta.
Son dos herramientas distintas. Si el formulario pide un tamaño en píxeles concreto, ajústalo primero con Redimensionar imagen, que puede recortar al tamaño exacto sin deformar la foto, y después reduce el peso con Reducir peso de imagen.
Cómo reducir una imagen a un peso concreto
- Abre Reducir peso de imagen.
- Deja marcado «Por tamaño objetivo» y escribe los KB que te piden. Es mejor dejar un pequeño margen: si el límite es 200 KB, pon 190.
- En «Formato de salida» elige JPG si el formulario lo exige o no sabes cuál admite. WEBP comprime algo mejor, pero no todos los formularios lo aceptan.
- Arrastra la imagen. Puedes soltar varias a la vez; cada una se ajusta al mismo objetivo.
- Descarga el resultado y comprueba el peso en las propiedades del archivo antes de subirlo.
Todo ocurre en tu navegador: la imagen no se envía a ningún servidor, algo que conviene cuando es tu DNI, tu foto personal o un documento escaneado.
Qué hace la herramienta por dentro
No existe un botón mágico que fije el peso de un JPG: el tamaño depende de la imagen y de la calidad con que se guarde. Lo que hace la herramienta es probar, de forma automática, distintas calidades de compresión (entre el 5 % y el 95 %) hasta quedarse con la más alta que todavía cabe en tu límite. Si ni siquiera con la calidad más baja llega, reduce las dimensiones de la imagen un 25 % y vuelve a probar, hasta seis veces.
Por eso conviene saber que:
- El resultado se queda por debajo de lo que pides, casi nunca exactamente en la cifra.
- Si pides un peso mayor del que tiene la imagen a calidad máxima, no se «infla» hasta ese tamaño: simplemente se guarda con la calidad más alta que permite la herramienta.
- Cuando el objetivo es muy exigente, el ahorro viene de perder resolución (píxeles), no solo de perder calidad.
Lo que medimos con imágenes reales
Probamos el mismo algoritmo, directamente en el navegador, con una fotografía de 1920 × 1200 píxeles que pesaba 384 KB. Estos fueron los resultados:
| Peso pedido | Resultado en JPG | Resultado en WEBP |
|---|---|---|
| 200 KB | 194,6 KB | 178 KB (más no se puede con calidad máxima) |
| 100 KB | 99,9 KB | 84 KB |
| 50 KB | 47,3 KB | 50,0 KB |
Con una captura de pantalla de 1440 × 1000 píxeles (155 KB en PNG), pidiendo 100 KB salieron 99,7 KB en JPG y 96,3 KB en WEBP; pidiendo 50 KB, 48,5 KB en JPG. En ninguna de estas pruebas hizo falta reducir las dimensiones; en la foto, la calidad sola llegó incluso hasta los 20 KB (19,8 KB en WEBP). Una foto de móvil de 12 megapíxeles tiene muchos más píxeles y detalle, así que a objetivos muy bajos sí verás cómo se reduce su resolución.
Dos cosas que se ven en la tabla: el JPG se acerca más al objetivo que el WEBP (que a veces se queda más corto de lo necesario), y cuanto más bajo es el objetivo, más importante es que la imagen tenga pocos detalles.
Errores habituales
Reducir en cadena. Cada vez que guardas un JPG con pérdida se degrada un poco más. Parte siempre de la imagen original, no de una ya reducida.
Convertir a JPG después. Si reduces a WEBP y luego conviertes ese archivo a JPG con otra herramienta, el JPG nuevo puede volver a pasarse del límite. Elige JPG desde el principio, en el formato de salida.
Pedir un peso absurdo. Una foto de carné, con pocos detalles, suele aguantar bien 50–100 KB. Un documento escaneado con texto pequeño, no: si reduces demasiado, las letras se emborronan y el formulario o el revisor no podrá leerlas. Después de reducir, ábrela al 100 % y comprueba que lo importante se lee.
Ignorar la transparencia. Si tu imagen tiene fondo transparente (un logotipo, una firma), al guardarla en JPG las zonas transparentes se rellenan de blanco. Es lo esperable en JPG, pero conviene saberlo si la vas a poner sobre otro color.
Confundir KB con KiB. Algunos programas cuentan 1 KB = 1000 bytes y otros 1 KB = 1024 bytes. Morphdrop usa 1024. Con un margen de 5–10 % no tendrás sorpresas.
Si no hay forma de llegar al peso
Hay imágenes muy grandes o muy detalladas que, para pasar de varios megas a menos de 50 KB, tienen que perder mucha nitidez. En esos casos prueba a:
- Recortar antes la imagen para quedarte solo con la parte necesaria (menos píxeles, menos peso).
- Pedir un objetivo algo más alto si el formulario lo permite.
- Usar la opción «Por calidad» y ajustar a mano con el deslizador hasta ver un equilibrio aceptable.
Y si lo que necesitas es el paso contrario (pasar a PDF varias imágenes para subirlas como un único documento), mira Imágenes a PDF. Para entender mejor por qué un mismo archivo pesa tan distinto en cada formato, lee la guía sobre PNG, JPG y WebP.