Las imágenes son lo que más se convierte y lo que más problemas da: una foto del iPhone que Windows no abre, un logotipo que debe ir en PNG con fondo transparente, un formulario que no admite más de 200 KB, un icono para una web. Aquí tienes las herramientas para cada caso, y todas funcionan igual: arrastras la imagen, el propio navegador hace la conversión y descargas el resultado sin que el archivo salga de tu equipo.
Qué formatos cubrimos. Entre los habituales (JPG, PNG, WebP, BMP, TIFF y GIF) y los menos frecuentes: HEIC del iPhone, SVG vectorial, iconos ICO de Windows e ICNS de macOS, JFIF, PPM y los archivos de Photoshop (PSD). De los PSD se lee la imagen final ya compuesta, no las capas por separado. Un SVG se convierte a PNG con un mínimo de 1024 píxeles en su lado largo, para que un icono dibujado a 24 píxeles no te dé un PNG inservible.
Qué se pierde al convertir. Depende del formato de destino. PNG, BMP y TIFF guardan la imagen sin pérdida; JPG y WebP, con pérdida (las herramientas de conversión los generan a calidad 92). JPG no admite transparencia, así que las zonas transparentes se rellenan de blanco; PNG y WebP sí la conservan. Y un GIF animado se convierte solo en su primer fotograma. Si dudas sobre qué formato te conviene, la guía PNG, JPG o WebP compara los tres con tamaños reales.
Y si lo que necesitas es que pese menos. Para formularios o webs con límite de peso, Reducir peso de imagen busca la calidad más alta que cabe en los KB que indiques y entrega el resultado en JPG o WebP. Hay una guía paso a paso: cómo reducir una imagen a un peso exacto.