Ocho conversores para las magnitudes más habituales: longitud, peso, volumen, temperatura, área, velocidad, tiempo y datos digitales. Eliges la unidad de partida y la de destino, escribes el valor y el resultado aparece al instante, en tu navegador y sin cálculos manuales.
Qué unidades incluyen. Además de las métricas (milímetros, litros, kilogramos, hectáreas), están las que más se necesitan al leer algo del mundo anglosajón: pulgadas, pies, yardas y millas; onzas y libras; galones (de EE. UU. y del Reino Unido), pintas, tazas, cucharadas y cucharaditas; pies cuadrados y acres; millas por hora y nudos; y grados Fahrenheit y Kelvin.
Convenciones que conviene conocer. Los conversores usan valores concretos que no son universales: una taza son 240 ml (otras recetas usan 237 o 250 ml), 1 KB son 1024 bytes (es la convención de los sistemas operativos, pero los fabricantes de discos usan 1000), un mes se cuenta como 30 días y un año como 365, así que las conversiones largas de tiempo son aproximadas.
Lo que no hacen. No convierten monedas, ni consumos de combustible (litros cada 100 km frente a millas por galón), ni volumen a peso: una taza de harina y una de azúcar miden lo mismo y no pesan lo mismo, de modo que esa conversión depende del ingrediente.
Si prefieres ver las equivalencias ya calculadas, la guía conversión de unidades en la vida real reúne tablas para la cocina, los viajes y el bricolaje.